La primavera en Londres es un estallido de vida que contrasta con la serenidad recién encontrada en el Claroscuro. Pero la paz, Lion y Olivia están aprendiendo, nunca es absoluta. Es una tregua, no un tratado perpetuo.
Una noche, un ruido los despierta. No es un ruido fuerte. Es el sonido metálico y sordo de una puerta de servicio siendo forzada, abajo, en las entrañas operativas de la Fundación Aurora. No es el área residencial, ni los espacios comunitarios. Es la sala de servidores de Samuel.