Los meses posteriores al décimo aniversario trajeron una calma distinta a la Fundación Aurora. No era la calma de la inactividad—el edificio seguía vibrante con energía creativa, la red nacional florecía con nuevos proyectos, y la vida familiar de los Winchester mantenía su ritmo apacible pero constante—sino una calma de cimientos profundamente asentados. La sinfonía seguía tocándose, pero los instrumentos ya no necesitaban ser dirigidos con la misma intensidad; habían encontrado su armonía nat