El invierno londinense se aferra a la ciudad con garras grises y húmedas, pero dentro de la Fundación Aurora, la calefacción geotérmica murmura su calor constante y el sonido de un violín desafía la penumbra exterior. Es Eliana, ahora de diecisiete años, practicando con una intensidad que traspasa las paredes de su estudio. Su música ya no es la de una niña prodigio; es profunda, interrogante, llena de un peso emocional que a veces preocupa a Olivia.
Olivia observa desde la puerta, sin ser vist