El nuevo latido se sincronizó con la vida de la Fundación como un contrapunto perfecto. Olivia encontraba extrañas simetrías entre su embarazo y los ritmos del edificio: los sistemas de Samuel parecían optimizarse solos, el jardín de Perséfone florecía con una exuberancia inusual, y hasta los ensayos de los jóvenes músicos adquirieron una armonía espontánea que maravillaba a Karla.
Lion comenzó a documentar todo meticulosamente en un diario que tituló "Bitácora del Amanecer". No eran números ni