Dos años. Ese fue el tiempo que transcurrió desde la crisis de la ola de calor, el evento que consagró a la Fundación Aurora no solo como un faro cultural, sino como un modelo de resiliencia urbana. El "Proyecto Quinta Sinfonía" había madurado, sus raíces tecnológicas tan profundas y entrelazadas con la vida del edificio que ya eran indistinguibles de él. La Fundación era ahora un organismo simbiótico: el arte alimentaba el alma de la comunidad, y la tecnología de Silas, redimida, sostenía su c