El silencio en el piso 40 de la torre corporativa de Hale Enterprises tenía una cualidad distinta a cualquier otro silencio que Olivia hubiera experimentado. No era la quietud vacía de los primeros días tras la muerte de Silas, ni la calma tensa que precedía a las grandes tormentas financieras. Este silencio era espeso, pesado, cargado de un presentimiento que se había estado gestando durante semanas, desde que Lion ordenara la auditoría completa de todos los activos inmobiliarios heredados de