—No te apresures —respondió Iliana, reprimiendo dos toses entrecortadas—. Llevo mucho tiempo sin hablar con nadie. Te prometo que no te dejaré irte de aquí con las manos vacías. ¿Qué te parece si empiezo por presentarme como es debido?
Gabriela mantuvo una mano en el bolsillo de su abrigo, sin pronunciar palabra. No obstante, la actitud de silencio de Gabriela no impidió que Iliana continuara con su relato.
—Me llamo Iliana Saavedra, la primera hija nacida en la generación actual de la familia S