No todos estaban de acuerdo, por supuesto, pero ninguno se atrevía a protestar. En la camioneta reinó un silencio incómodo, como si el aire se hubiera congelado, y así permanecieron hasta llegar al lugar donde se celebraría la fiesta.
Algunos paparazzi, cámaras de video y fans se habían enterado de la dirección y esperaban a la entrada. En cuanto se abrió la puerta de la van, los integrantes del grupo, que momentos antes parecían en un funeral, cambiaron sus rostros al instante y se pusieron la