Álvaro aún se sentía mareado, con los efectos de la fiebre que le había subido la noche anterior tras la tormenta. Al escuchar la noticia, lo primero que pensó fue: «¿Quién diablos hay en Hospital Serrano Verde que la motive a ir?»
—Entiendo —fue todo lo que dijo, con un tono impasible. Luego añadió—: Si la acompaña Soren, no hay peligro.
—¿Cómo? —Kian se quedó atónito—. ¿Lo vamos a permitir así nada más?
—Ajá.
—Pero, señor…
—¿Algo más?
—No, nada más…
Álvaro cortó la llamada, dejando a Kian con