—¡Exacto! —Soren asintió con fuerza, aunque su expresión volvió a ensombrecerse—. Me temo que tu tío Iker corre con muy mala suerte. Después de buscarlo por todos lados, rastreamos algo de él en las inmediaciones donde vivía Noelia, pero luego se esfumó por completo.
—Noelia también está desaparecida —gruñó Soren, con el gesto amargo de quien mastica un bocado de hiel.
Gabriela recordó cómo, dos noches atrás, Álvaro había salido de manera intempestiva.
—Hiciste todo lo que estaba en tus manos. S