—¿Por qué habría de temerle a ella? ¿Crees que el señor la valora de verdad? Si de veras le importara, no pondría a la hija ilegítima de los Saavedra a cargo de todo. ¡Está clarísimo que el señor piensa que esa muda vale menos que una simple bastarda!
—Bueno… visto así, tal vez tengas razón. —La otra muchacha se quedó pensativa un instante.
—Bah, ya veremos cuánto le dura la buena suerte a esa.
Desviando la conversación, la compañera comentó con un estremecimiento:
—Oye, hoy en la noche mejor du