262. SERÉ SU PEOR PESADILLA
MINETTI:
Rufo sonrió complacido con mi respuesta. Él, como yo, deseaba hacer una limpieza y soltar un poco de la rabia que nos embargaba por lo sucedido y que no habíamos tenido tiempo de liberar por estar atendiendo a Lilian y no hacer lo que acostumbrábamos.
—Ahora mismo te digo, empezaremos esta misma noche —dijo de inmediato con una amplia sonrisa—. También tenemos que hacernos cargo de los de la organización “Los Dragones".
—¿Qué pasa con ellos? —pregunté con desgana—. Ya acepté ser el UNO. ¿Qué más quieren?
Rufo se detuvo al escucharme. Era una conversación que, como el UNO y el DOS, no habíamos tenido. De inmediato me recordó que llevé años negándome a ser el UNO. Ellos se acostumbraron a mandar sin mí, y ahora, de la nada, lo había aceptado.
—No creo que les agraden todas las medidas que hemos impuesto sin dar la cara. Eso era cierto; solo fue una medida para quitármelos de encima—. Solo insistieron en que tomaras el cargo para que se desbloquearan todas las cuentas que Ke