240. LA DESESPERADA SITUACIÓN DE LILIAN
LILIAN:
Sigo escuchando cómo le informan a Demon que parecían los mismos que vieron en la ciudad, los hombres de su papá, que los venían siguiendo. También avisó de que venía otro grupo mayor, tenían que irse.
—Ese debe ser el Capo di tutti i capi. ¡Maldición! ¡¿Cómo se enteró tan rápido de dónde se había metido Damián?! —rugió Damon, pateando con furia—. ¡Vámonos, no podemos dejar que nos atrapen!
—¿Qué hacemos con Damián, jefe? —escuché aterrorizada—. Si lo dejamos, morirá de seguro. A