239. QUE HABÍA PASADO
MINETTI:
Mi corazón latía desbocado, las llamas iluminaban todo el lugar mientras la nieve no dejaba de caer. Sacudía al guardia de seguridad de Damián. Sentí la mano de Rufo agarrada de mi hombro intentando detenerme.
—Alessandro —me llamaba Rufo—, deja que lo atienda primero, le pondré algo para que entre en calor. Ustedes, llévenlo al auto.
Dejo que hagan lo que ordenó Rufo. Camino nervioso de un lugar a otro con el cabello de mi Lili en las manos, lo huelo y todavía mantiene su olor.