Mundo ficciónIniciar sesiónLILIAN:
Damián no contesta enseguida, sigue mirándome fijamente. Luego se recuesta en el sillón y cruza los brazos antes de hablar.
—No quería decírtelo porque estás débil. Pero…, Minetti está muy mal. Demon lo hirió y todavía no ha despertado. Está en terapia intensiva siendo atendido por Rufino —mi corazón dio un vuelvo al escucharlo. —No va a poder reclamarte como suya, Lilian. Mejor permaneces aquí escondida, hasta que él lo pueda hacer. —¿Estás loco? —lo increpo con furia. —¡Mi deber de esposa es estar a su lado! ¡Mándame ahora mismo para Roma! —Lo siento, Lilian, pero no puedo hacer eso —se niega categóricamente. —No sabes lo peligroso que es Demon; a él también lo heriste y ha jurado vengarse de ti. Dice que no ceder&a






