104. LA CONFUSIÓN DE MINETTI
ALESSANDRO MINETTI:
Rufo me miró en silencio. Conocía bien esa mirada. Era la de alguien que estaba procesando información, evaluándola, armando un rompecabezas invisible en su mente. Pero, para mi sorpresa, no lanzó preguntas de inmediato, así que decidí continuar mi relato.
—El caso es que se aprendió todo sobre las armas rapidísimo. Es muy buena en eso de aprender —elogiar a Lilian fue casi automático.
—Lo es —coincidió Rufo, asintiendo despacio—. Te lo acabo de decir: es una de las me