Mundo ficciónIniciar sesiónALESSANDRO MINETTI:
Me crucé de brazos mientras paseaba la mirada por el despacho, buscando alguna forma de aliviar esta sensación de impotencia y frustración que me carcomía.
—Pero me gusta, Rufo —admití, reconociendo a regañadientes que sus palabras habían golpeado con fuerza. Luego lo miré fijamente, dejando salir una confesión que había guardado hasta ahora—. Desde que Celia muri&oac






