—Max, vamos, di algo,— exclamó con un deje de desesperación.
Max, atrapado por las expectativas de todos, recordó involuntariamente el brillo en los ojos de Olivia. Después de un momento, murmuró:
—Ella es bastante bonita.
Michael quedó atónito.
¿Qué dijiste? El silencio que siguió fue casi palpable. Michael miró a Max con incredulidad. ¡Esta conversación ha terminado! ¡No solo esos dos niños están de su lado, sino que todos parecen estar ciegos!
Esa noche, Maia no pudo evitar llamar a la resid