Golpeó con fuerza las cadenas de la silla, como si el recuerdo todavía lo enloqueciera.
—Por eso juré vengarme. No solo de ella… sino de su maldita sangre. De ustedes.
Las palabras retumbaron como disparos en el aire. Olivia sintió un escalofrío recorrerle la espalda… pero no se apartó. No esta vez. Porque ahora entendía muchas cosas.
Los ataques. Las amenazas. El veneno.
Y Maia.
Su hermana gemela. Muerta. Asesinada por uno de los hombres de Rey.
Su garganta se cerró. Un dolor viejo volvió a su