Después de que terminaron de cenar, siguió a Max al estudio en el segundo piso.
Dentro, además de los típicos muebles de oficina, había una fila completa de estanterías altas, casi de cinco metros de altura. A esa altura, solo sería posible recuperar los libros a través de una escalera. No pudo evitar quedar atónita por la increíble vista.
La mirada en los ojos de Max era fría pero concentrada.
—Sra. Blake, tengo un trato que necesito discutir contigo. Necesito que trates a una persona por mí.