CAPÍTULO — Tu padre vuelve a sonreír
El murmullo volvió a apagarse cuando Ernesto cruzó el umbral del tribunal, no por una orden, no porque alguien lo pidiera, sino porque su sola presencia tenía el peso suficiente para imponer silencio, y aunque caminaba despacio, apoyándose apenas en su bastón, cada paso parecía más firme que cualquier sentencia pronunciada minutos antes.
Victoria creyó que el pecho se le iba a partir cuando vio su figura recortarse entre la luz del pasillo y la penumbra s