Capítulo — La carta sobre la mesa
—Muy buenos días —saludó con voz clara, aunque la garganta le pesaba.
Algunos empleados levantaron la mirada. Otros agacharon la cabeza, murmurando entre sí. Samuel alcanzó a escuchar a dos limpiadoras en el rincón, apenas un susurro que le atravesó el pecho como una daga:
—Dicen que la señora Victoria lo quiere matar.
Sintió una punzada en el corazón, un dolor agudo que casi lo hizo detenerse. Las miró, como pidiéndoles explicaciones con los ojos, pero