Capítulo 60. La verdad no paga patrocinio
Mauricio llegó muy temprano a su oficina, buscando una forma plausible de hacer algo con este enorme caso, pero la realidad era dura: aunque había pruebas, no tenía las mejores testigos.
Una mujer con la visa de trabajo en juego a la cual Harry le pagaba el alquiler; una mucama de un motel de mala muerte; y una exencargada de cocina que ahora bailaba en un club swinger.
Con la que estaba deportada no podía contar.
No era mago, ni redentor. Y sabía que, aunque tuviera la verdad en l