Capítulo 22. Rabietas y silencios
La tarde de Verónica fue divertida al principio, Andrés no se impacientaba, de hecho incluso mantenía entretenido a Daniel mientras ella se medía vestidos y zapatos. Aunque le hubiera gustado contar con Marian, estaba conforme con su elección de vestido, era elegante y no tan endemoniadamente caro como el que antes le gustó o el que vio comprar a Catalina.
Todo iba bien, después de comprar lo necesario para la fiesta, e incluso para varias ocasiones, ya que Andrés insistió, fueron por ropas