Plan alternativo.
La cabaña quedó nuevamente en completo silencio, iluminada esta vez, por las luces del taxi aparcado al frente.
Alan encendió una pequeña lámpara junto al sillón. La luz amarilla reflejó el rostro de Anya y Alan pareció respirar por primera vez, desde que ella llegó.
Ella se sentó frente a él, con las piernas cruzadas. Él, no uso evitar notar que la tristeza en su rostro seguía siendo la misma.
Alan apoyó los codos en las rodillas con el cuerpo levemente inclinado hacia ella.
—Dime que real