Cabaña emocional.
Alan no se movió, no se levantó del suelo, no hizo nada más que quedarse sumergido en sus propios pensamientos.
No era por el frío del hospital ni por el rostro dormido de Stella detrás del cristal. Era por la verdad que acababa de arrancarle el corazón.
Stella Castelli.
La mujer que con su voz quebrada le hablaba de errores, de cambios, de amor no correspondido. La mujer que nunca mencionó nombres, pero que hablaba como si la vida la hubiera convertido en la víctima de una historia mal contada