Mi vida amorosa siempre ha sido un tema doloroso y espinoso. He sido usada y burlada por los pocos intereses amorosos que he tenido, tal vez soñaba con que un hombre me amaría por mi corazón, alma y valores algún día. Sólo eso, no más.
Entonces, entre mis expectativas amorosas no estaba el estar evadiendo los objetos que me está lanzando uno de los 20 rostros más bellos de Hollywood en plena escena de celos. Willow ha empezado a lanzarme cosas de la oficina, los cojines me los ha pegado, los dos últimos jarrones los he podido esquivar.
—¡Por favor, pare señorita Willow! Se va a lastimar si sigue así — intento calmarla.
—No te preocupes por el sonido de fondo, sabes cómo son las mujeres de ruidosas — comenta Caleb hablando muy tranquilo por su celular.
—¿Qué te ve? ¡No eres nadie comparada conmigo! — gruñe tomando un portalápices de vidrio de aspecto pesado.
De ese no salgo de pie si me pega, por ello voy corriendo a detrás de la silla de mi jefe para resguardarme de las posibles herid