Araya, la madre de Emilia, fue la primera en acercarse. La preocupación se reflejaba en cada arruga de su rostro.
—¿Te encuentras bien? —La tocó esperando encontrar algún golpe entre los brazos o costillas, examinando cada centímetro de piel para así tener evidencias de que Iker Lanús estaba maltratando a su hija.
—Mamá, estoy bien —dijo Emilia retirándole las manos que tocaban su cuerpo— ¿Qué haces aquí? —miró a los demás presentes con confusión, y deparó la mirada en Iker que se encontraba pa