Adem se encontraba sentado al filo de la cama con su cuerpo desnudo, sumido en sus pensamientos.
Los problemas financieros que enfrentaban parecían multiplicarse día tras día, causándole un dolor de cabeza constante.
Una mano femenina se apoyó suavemente en su espalda y empezó a rodar por ella con ternura, como lo había hecho tantas veces.
Al sentir ese contacto familiar, él se tensó, sabiendo que las palabras que estaba a punto de pronunciar cambiarían todo para siempre.
—Voy a casarme.
Niurka