Luis intentó hablar, pero se atragantó.
Pasaron unos momentos antes de que pudiera hablar, y cuando lo hizo, su voz era apenas un susurro:
—Espera a que pare de nevar para irte, así puedes terminar tu recuperación. Te prometo que mañana en la mañana me iré.
—En cuanto al divorcio, nos casamos en Ciudad BA, así que debemos ir allí para hacerlo legal.
—Leonardo, se irá contigo.
—Y cuida bien de la niña también.
…
Luis sentía una mezcla de emociones.
Sabía que la decisión había sido precipitada, y