Después de decir esto, la miró fijamente. Era como si pudiera ver la lucha interna en su corazón, como si supiera que ella sentía celos, pero no lo admitiría.
Luis sabía que, en el fondo, Dulcinea aún lo amaba.
Dulcinea miró la chequera sobre la mesa, observando cómo Luis no escatimaba en gastos para complacer a una chica joven.
Ese tipo de generosidad, de atenciones desmedidas, no le era desconocido; durante su relación, él también la había colmado de detalles, siempre pendiente de sus deseos.