Con un leve cansancio en su rostro y un sutil aire de impaciencia, él dijo: —¿No te lo comunicó Gloria? Últimamente hay muchas reuniones en la empresa, ¡es posible que no pueda llegar! ¿Por qué aún esperas hasta ahora?
Mario parecía hambriento y comenzó a comer.
Ana lo observaba en silencio.
Desde que entró, habían pasado aproximadamente dos minutos.
Él había pronunciado solo unas pocas palabras sin siquiera mirarla, lo que revelaba su profunda ansiedad.
Probablemente la estaba culpando en su