Por lo visto, Carmen se había enterado de que Mario había estado pasando mucho tiempo con Cecilia.
Recordó la última vez que Mario estuvo en su casa, mostrándose tan atento.
Preocupada por Ana, decidió invitarla a tomar un café a solas.
Con desdén, Carmen comentó: —He oído que Cecilia no va a durar mucho. ¡Se lo merece!
Tras una pausa, preguntó a Ana: —¿Y tú qué piensas hacer?
Carmen, apegada a las tradiciones, creía que una mujer, si no podía ganarse el amor de su esposo, al menos debía cont