Capítulo 123
Ana bajó las escaleras y se subió al auto.

El chofer Mateo, notando su semblante sombrío, le preguntó en voz baja: —Señora, ¿regresamos ahora?

Ana se sentó en silencio, observando a través de la ventana del coche la oscuridad de la noche, salpicada por destellos de neones intermitentes.

De repente, ella dijo: —Mateo, quiero caminar un poco. Lleva el coche de vuelta.

Mateo frunció el ceño y respondió: —¿Cómo podría dejarla, señora? Es muy tarde, y si usted está sola afuera, el señor se preocupar
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Karina Murrietaq Mario nunca va a valorar a Ana ?? y Mario no va a descubrir las mentiras de Cecilia y dejar q solo se muera ...
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