—No es así de fácil —habló entre dientes.
Cassian resopló, exhausto; el peso de los días recorridos curvaba sus hombros.
»Ve a descansar—Noah percibió las ojeras oscuras como hematomas bajo los ojos de su consejero.
—Sí, alfa —Cassian no necesitó que le repitieran la orden. Se volvió y se perdió entre las sombras.
Noah se quedó solo, envuelto en el silencio espeso de la noche. Volver a la manada lo tentó, pero la desconfianza le cerró el paso. Requería un lugar no solo seguro, sino imperme