Noah miraba el cielo y se preguntaba: ¿cuándo terminaría todo?
¿En qué momento podría el Este volver a ser siquiera la sombra de lo que fue antes de la muerte de su padre?
—¿Irá a su cita? —le preguntó Cassian, más por curiosidad que por otra cosa.
—¿Cuál cita?
—La sacerdotisa —pronunció sin darle mucha importancia.
Al escuchar eso, Noah recordó las palabras de Olaya, su sonrisa suave, su mirada coqueta y aquellos ojos grandes y bellos. Inhaló hondo y no respondió nada.
Cassian se quedó a