Marina percibió la mirada inquieta de Mafalda.
—¿Te envió esa foto el viejo verde director del orfanato? —preguntó Marina con frialdad.
Mafalda evitó una respuesta directa.
—No te preocupes por los detalles. Lo importante es si ¿ya lo has pensado bien?
—Primero, respóndeme tú —dijo con una sonrisa.
—No sé quién me la envió —respondió Mafalda, con indiferencia—. Ni siquiera recuerdo cuándo la recibí.
Marina bajó la vista.
—Dame un par de días entonces.
Al ver que Marina parecía ceder, Mafalda son