Lidia estaba claramente alterada.
Tulio notó su reacción y, algo confundido, le preguntó:
—Por supuesto que es su hermano. ¿Por qué preguntas eso?
Lidia apretó las manos con fuerza y forzó una sonrisa.
—Solo tenía algo de curiosidad. Después de todo, hay una gran diferencia de edad entre ellos. Ah, y por cierto, ¿cómo se llama el niño?
Tulio, sin sospechar nada, respondió con total naturalidad:
—Iker.
Pensó: ¡Así que Diego y Marina tienen otro hijo! Eso explica al niño que vi en el aeropuerto.
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