Al enterarse de que Camilo había enviado a alguien a seguirla, Marina siguió su camino hacia el restaurante, pero le envió un breve mensaje a Blanca.
Marina: [Nos vemos en el baño de mujeres.]
Blanca, sorprendida por el lugar, se preguntó sorprendida por qué.
Emilia, al ver el mensaje, comentó:
—Quizás el baño sea más seguro.
La enigmática Rosario era más misteriosa que cualquier otra estrella.
—¿Nos encontraremos acaso, con un estafador? —preguntó Emilia, insegura.
—Cuando lleguemos, te acompañ