Mundo ficciónIniciar sesiónAndrea, el profe, cruzó un día mi mente. Llevaba mucho tiempo sin verle, pero lo bueno de todo era que sabía como dar con el. Que yo sepa,Isabel o está enterada de que Andrea fue mi escudo y mi "mejor amigo" que me acompañó durante todo el tiempo que estuve lejos de mi mujer. El era el que me decía lo que hacía ella y su estado de ánimo. El era el encargado de transmitirle mis mensajes de amor. No podía tener a David metido en todo esto, pues el era débil delante de su chica y podía delatarme en cualquier momento. Necesitaba tiempo para mí, para mis pensamiento y para lamer mis heridas. Decidí llamarle, ya era momento de agradecerle el no aprovechar lo rota que estaba mi esposa para conquistarla.
- Andrea... - Vaya hombre, ¿quién hubiera dicho?---soltó con sarcasmo. - Déjate de bromitas profe---escuché sus carcajadas y por un instante quise ahorcarle. Si no hubiera sido el que más me ayudó en mis más pésimos momentos... - ¿Cómo estás amigo? Puedo llamarte amigo ,¿verdad? Creo que me he ganado este derecho---su voz ya no estaba cargada de sarcasmo, sino de franqueza. - Estás en lo cierto...amigo---suspiré---Iré al grano. - Tu dirás---interrumpió. - ¿Podemos vernos?--- pregunté sin más. - No estoy en la ciudad por ahora, pero vuelvo en 2 días. Estaré para ti todo lo que me necesites. No me digas que la jodiste otra vez--- rio descaradamente. - Tu ríete, pero esta vez no aciertas--- reí yo también. Llámame cuando estés de vuelta y hablamos. Colgué después de despedirme del que nunca creí que me ayudaría tanto. Recuerdo que estaba roto, perdido, un don nadie prácticamente y el me recogió de la calle como a un vagabundo. Estaba hecho un desastre total cuando lo vi. Vagando de aquí para allá, sin rumbo ni sentido, y Andrea me brindó todo el apoyo que necesitaba y más. Sin preguntar ni interrogar. Le conté lo que había pasado y le dije que voy a estar un tiempo fuera de la vida de mi esposa, y el no dudó en ningún momento en darme su apoyo. FLASHBACK -Pero ¿porqué tan lejos de casa?--- interrogó con tranquilidad. Resoplé. Era lo único que me salía bien en aquella época, resoplar. - Felipe, no soy tu enemigo. Reconozco que Isabel es una mujer muy hermosa y me cautivó con su inteligencia desde el primer momento. Pero no es mujer para mi. Primero... No le dejé hablar. - No hace falta justificarte profe. Ahora no , por favor--- miré mi taza de café para luego darle un sorbo. - Necesito hacerlo para que no tengamos malos entendidos en un futuro---continuó contándome una historia que me ha hecho daño, pero como el lo había dicho, era necesaria.--- Isabel es una mujer muy inteligente y muy hermosa y aunque sé que no te va a gustar, no me había llamado la atención solamente a mi. Tienes que ser consciente de que si vas a seguir así, corres el riesgo de perderla. - Lo sé, aunque parece que no. Ahora no puedo volver Andrea...puedo llamarte Andrea ¿verdad? - Es como me llamo--- rio suavemente y yo sonreí. Andrea me llevó a su casa , un piso que tenía en la ciudad donde nos encontramos, a cincuenta kilómetros de mi casa. Me dejó allí prometiendo que volverá todas las veces que yo necesite y el pueda. Y ha vuelto. Hablamos largo y tendido de todo y de todos. Pregunté por mi amada y el me prometió que va a hablar con ella para saber como se encuentra. Y habló. Me contó como en una ocasión la había encontrado bastante perdida en una cafetería y hablaron. La intentó convencer de que yo la amaba y por mucho que me haya alejado, no lo hice con maldad ni porque había perdido mi amor por ella. Lo que siento por mi mujer es demasiado fuerte como para dejarlo en el olvido. Aquella vez ella se negó a darme una oportunidad, pero no lo ha hecho negándose definitivamente, lo que me dejaba entender que todavía ella me amaba. FIN DEL FLASHBACK ***** Dos días después volví a ver al profe. Su porte elegante imponía tanto que hasta yo me impresionaba al mirarlo. Cabe mencionar que de cinco damas que pasaban por su lado, cuatro se torcian el cuello a punto de romperlo, solo para deleitarse con su presencia. " Soy un suertudo ", pensé. Isabel podía enamorarse fácilmente de un hombre como el. Yo no soy feo ,todo lo contrario, pero Andrea es una cabeza más alto que yo y es mucho más rico. Le cae bien a cualquier mujer que quiere posicionarse bien en la sociedad. Viene de una familia con un grandísimo patrimonio y raíces italianas, y tienen negocios en todo el mundo. Por amor a la literatura es profesor , pero podría perfectamente vivir de un solo negocio que maneja en nuestra ciudad. De hecho, entre un primo suyo y el, manejan un despacho de investigación y ganan un pastón. - Dichosos los ojos---me abrazó fuerte pero breve, como entre hombres--- no sabía nada de ti y pensaba que te habías olvidado de mi existencia. - No bromees con eso---rió al escucharme. Hice un gesto con la mano enseñándole la silla. Nos sentamos los dos. En cuestión de minutos estábamos más que pillados en la conversación. - Imagino que tu esposa no sabe toda la verdad todavía--- me miró por debajo de las cejas. - Ufff---suspiré--- no me atrevo a llenarle la cabeza con todos esos detalles. Estamos muy bien ahora y no creo que sea necesario que ella sepa todo eso. - Deberías decírselo. Deberías evitar que otros secretos ocupen vuestra vida---aconsejó. - La razón está de tu parte. Lo que quiero que sepa es que la ayuda la recibí del que menos me esperaba--- di un sorbo al líquido ambarino. -Sabes que no lo digo por eso Felipe. Si ella hubiera sabido lo que llevabas dentro, te aseguro que te hubiera ayudado. - Estaba demasiado roto como para castigarla con lo que me tenía destrozado a mi--- mi voz salió llena de rabia---. Todavía lo estoy.Cada vez que recuerdo aquello, me hundo, pero no la dejo verlo. No quiero que me vea así. - Escúchame bien, amigo. Vuestro amor es tan fuerte que podría mover montañas si quisierais. Nada ni nadie ha podido con ello, y tu no vas a desperdiciando. Te lo prohíbo totalmente. Su voz se escuchaba dura y determinante,cosa que me hacía seguirle el consejo. Definitivamente se lo tenia que contar a mi Isa. Lo que no sabía era como afrontar su ira, si es que la iba a presenciar. - Te reto a comer en mi casa este finde--- rio el v cabron. - La temes---movió su dedo índice por delante de mis ojos--- tu y cualquiera--- suspiró mirando hacia abajo. - ¿Qué quieres decir? ---fruncí el ceño . Esto me sorprendió. - Hhmmm...---resopló--- que te lo diga ella. Y si...comeré en vuestra casa este finde. Me encantan los retos. -






