- Mi madre me ha decepcionado---digo en un susurro.
- Isa, cariño--- mi marido no paró de acariciarme el pelo--- ella es una mujer libre. Ha sido fuerte por vosotras , pero ahora necesita ser feliz. Se merece eso, cariño.
Felipe llevaba varios minutos acariciando mi cabeza mientras me daba ánimo.
- Pensaba que mi padre era el amor de su vida, pero veo que no es así--- susurré decepcionada. Hablábamos muy bajo, pues mi Sofía estaba durmiendo. Decidimos llamar Sofía a nuestra princesa. Mi