Capitulo 22: Derecho A Mi Hijo.
El día avanzó lento, lleno de una pesadez que parecía contagiar cada rincón de la enorme casa de Nueva York. La noche finalmente llegó, pintando el cielo de un azul oscuro. Dentro de la propiedad, el silencio era casi absoluto. Rodrigo no había regresado de la oficina, lo cual, lejos de preocupar a Gabriela, le daba un momento de paz que necesitaba con urgencia.
Gabriela caminaba por el pasillo del segundo piso. Sentía una opresión en el pecho que no la dejaba tranquila, como si las paredes d