Capitulo 28: Furia Descontrolada.
Al mismo tiempo que Gabriela escapaba de la mansión en Nueva York, la tranquilidad se terminaba en el apartamento de Miami. Verónica escuchó el timbre de la puerta y, al abrir, se encontró con Mauricio. El abogado lucía un semblante serio y decidido, sosteniendo un portafolios de piel entre las manos.
—Verónica, buenos días, espero que hayas descansado.Necesitamos hablar —dijo Mauricio al entrar a la sala.
—Pasa, Mauricio. ¿Qué ocurre? —preguntó ella, notando de inmediato la tensión en el r