C248: A pesar de todo, tuviste suerte.
Ámbar bajó un poco la mirada antes de añadir.
—Sé que tal vez puedas estar molesto conmigo por no haberte dicho nada antes. Pero en cuanto tuve la oportunidad, se lo conté a Elías. Sabía que él iba a saber cómo manejar la situación, que te ayudaría de la manera correcta, siguiendo la ley, sin ponerte en peligro.
Raymond permaneció en silencio, sin emitir una sola palabra. La miraba con una expresión de absoluto desconcierto. Un nudo le revolvía el estómago, una sensación amarga que lo obligó a