C247: El plan original era asesinarte.
Sin perder más tiempo, Raymond se dirigió al hospital. Los agentes le indicaron que debía acompañarlos a la comisaría para prestar declaración y relatar todo lo ocurrido, pero él insistió en que primero necesitaba ir al hospital. Tenía que ver a su esposa, asegurarse de que estuviera bien. Nada era más urgente que eso para él en ese momento.
Más tarde, cuando Ámbar despertó y tenía al bebé en brazos, Raymond le contó lo sucedido. Ella se sobresaltó al escucharlo, pero el alivio llegó enseguida cuando Raymond le recordó que Alistair estaba allí, entre sus brazos, sano y protegido.
No le habló de una tragedia consumada, sino de cómo había logrado intervenir a tiempo, de que nadie se llevó al bebé y de que todo había quedado bajo control. Ese detalle fue suficiente para que Ámbar respirara con mayor tranquilidad, aunque el temor todavía le recorría el cuerpo.
Una vez que Ámbar aseguró sentirse mejor, Raymond cumplió con lo que debía hacer y se dirigió a la comisaría. Allí relató con prec