El caso de Margot se transformó rápidamente en un escándalo de alcance nacional. Los medios de comunicación lo difundieron sin descanso y, en poco tiempo, su arresto y los motivos de las acusaciones en su contra se hicieron conocidos en todo el país. Cada detalle fue analizado, comentado y repetido hasta el cansancio.
Cuando finalmente llegó el momento del juicio, la expectativa fue tal que las audiencias comenzaron a transmitirse por televisión abierta, en cadena nacional. Millones de personas siguieron el proceso en tiempo real y escucharon con atención las declaraciones de Raymond y de Ámbar, así como el testimonio de la propia Margot, quien, pese a la contundencia de las pruebas presentadas, se negó una y otra vez a admitir cualquier responsabilidad.
Elías condujo la acusación con una solvencia incuestionable. Como abogado, expuso cada evidencia con precisión y firmeza, respaldando sus argumentos con documentos, testimonios y peritajes que no dejaban lugar a dudas. Margot, por su