Tras aquella conversación, Margot le indicó a Vidal la suma exacta que necesitaba. No era una cifra modesta; por el contrario, se trataba de una cantidad considerable. Vidal aceptó enviársela, aunque dejó en claro que sería solo por esa ocasión, pues no estaba en condiciones —ni tenía intención— de enviarle ese monto de manera constante.
Aun así, realizó la transferencia y, con ello, Margot quedó satisfecha. Aquel dinero no era un simple capricho ni una reserva preventiva: Margot ya había puest