C240: Necesito más dinero.
La acusación había dado en un punto sensible, porque Vidal había rozado una verdad incómoda. En su interior comenzaban a crecer ciertos sentimientos: una punzada de celos dirigida hacia su propia hija, provocada por la atención constante que Vidal le dedicaba a la niña mientras ella se sentía relegada a un segundo plano.
Alaska apreciaba a Celestine, pero su afecto no se parecía al amor profundo y abnegado que muchas madres sentían de forma instintiva. No era ese impulso absoluto capaz de anteponer la vida del hijo a todo lo demás.
Para ella, Celestine había sido, desde el inicio, un medio para asegurar la permanencia de Vidal a su lado, un lazo irrompible que lo mantuviera cerca, que le impidiera marcharse. La niña cumplía ese propósito, y aunque le tenía cariño, su amor no se comparaba con la devoción casi obsesiva que sentía por Vidal, quien constituía su centro, su mundo entero.
Sin embargo, Alaska sabía que jamás podría confesarle algo así. Era plenamente consciente de cuánto sig