C225: Sé quién lo provocó.
Mientras tanto, en el hospital, Elías se dirigió hacia una pequeña oficina médica ubicada en uno de los pasillos menos transitados. Conocía bien a su ocupante; no solo por cuestiones profesionales, sino por los múltiples contactos que había forjado a lo largo de los años en su ejercicio como abogado.
El médico estaba a punto de retirarse cuando Elías lo interceptó y le pidió un favor puntual: necesitaba utilizar su oficina durante unos minutos para mantener una conversación privada con su sobrina —refiriéndose a la esposa de Raymond— y que el asunto era importante.
El doctor no puso objeciones. Asintió de inmediato y les cedió el espacio sin hacer preguntas, cerrando la puerta tras despedirse.
Una vez dentro, Elías señaló una de las sillas situadas frente al escritorio.
—Siéntate, por favor —le indicó con suavidad.
Ámbar obedeció, acomodándose con rigidez, y segundos después él tomó asiento frente a ella. Durante un instante se miraron en silencio, hasta que Elías rompió la pausa.
—Di