C224: Olvídate de ella.
Alaska asintió con la cabeza.
—Pero dime —insistió ella al fin—, ¿qué estás haciendo aquí, Vidal? ¿Por qué viniste a este hospital?
Él hizo una mueca cansada, cargada de hastío y derrota. Ya no tenía energías para inventar excusas ni para sostener más mentiras. Todo lo que había ocurrido lo había dejado vacío, sin defensas, y en ese estado le resultó imposible ocultarle la verdad. Inspiró hondo antes de hablar.
—Ámbar ya dio a luz —dijo finalmente.
Alaska abrió los ojos de par en par, completam